lunes, 23 de marzo de 2009

Miss Little Seahorse

Como ya ha llegado la primavera y quiero que el sol entre bien por la ventana, me he dedicado a limpiarlas.
Al final, después de verlas igual de sucias y empañadas, y de pelearme con el polvo y el salitre he decidido que me abstengo de comprarme algo inútil esta semana en Zara, y con ese dinerillo llamaré a la empresa de limpieza que seguro lo hará mejor que yo, y es que los caballitos de mar no hemos nacido para darle al estropajo, hemos nacido para nadar entre las rocas y bucear.
Yo no sé por qué un día hace algún tiempo me dio por ser un caballito de mar, podría haber elegido otra cosa, pero es que a mí esos animalillos tan pequeños, y tan raros me gustan. Me gustan tanto que me tatué dos en el cuello, y me convertí en Miss Litlle Seahorse.
Entoces me dio por estudiar la naturaleza del caballito de mar, y aprendí que la mayoría de ellos forman parejas monógamas, se ayudan y refuerzan su vínculo haciendo danzas de bienvenida poco después del amanecer, cambian de color y hacen piruetas uno junto al otro. Luego se van cada uno por su lado todo el día, y así pasan el tiempo hasta que el macho pare.¡ Me pareció un planazo!, y me dije a mí misma, ¡ves por una vez has acertado!.
Pero como siempre tiene que venir alguien a “joder” la fiesta, resulta que un grupo de científicos de Vigo, han descubierto que aunque los caballitos de mar parezcan tan “easygoing”, necesitan terapia de pareja. Y es que la monotonía de la convivencia no es exclusiva del ser humano, y estos simpáticos animales rebajan su frenesí sexual cuantos mayores son sus lazos afectivos. Lo mismito vaya.
El cortejo se mantiene, pero se lleva hasta el final en muchas menos ocasiones (como el polvo semanal haciendo un paralelismo), y es que se aburren. Cuando se aparean el macho desaparece, (como cuando se van a comprar tabaco), pero dicen los expertos que existe un remedio, y es separarlos y volver a unirlos cada quince días, entonces su actividad sexual se vuelve frenética (como cuando te vas de vacaciones y dejas a la parienta en casa).
Y esto viene al caso, en una de mis reflexiones, porque he decidido emparejarme en serio con la estrella del rock&roll, es decir, que voy a compartir “arrecife”…. y yo nadaba feliz pensando que si era un caballito de mar no limpiaría ventanas en domingo, y resulta que hasta puedo padecer de hastío.

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