
Desde que tenemos TDT mi vida no es lo mismo. Ahora gracias a la tecnología digital podemos zappear en distintos idiomas, así que hoy entre culebrones venezolanos y películas de Jackie Chan en versión original en chino, topé con un documental sobre los efectos saludables de los besos. Eso me hizo recordar algunos, y rescaté este post antiguo que me gusta:
Hoy me ha dado por pensar en los besos, tal vez porque los echo de menos, porque pienso que no se besa lo suficiente, porque no sabemos qué hacemos cuándo besamos, ni tan siquiera sabemos qué hacemos cuando no besamos. A mí me gustan los besos, y después los abrazos, y mejor si hay besos y abrazos. Me reconozco una auténtica fanática de los besos.
Hay numerosas interpretaciones del origen del beso. Un componente caníbal, el mordisco amoroso, “te comería a besos”, algo de primitivo, nos olemos y olfateamos, e incluso algunos dicen que en su origen era la forma en que nuestras madres prehistóricas nos alimentaban. Hay arte, literatura, y música sobre los besos.
Hay besos de codicia y traición como en la Biblia, y en la Mafia. Hay besos en el Kamasutra, hay besos maternales, y besos de adultos, hay besos famosos como el de Robert Dosneiau que un día vi contigo y reprodujimos. Hay países donde nadie se besa como en Japón, hay besos de jerarquía como el del anillo de los obispos, hay besos de cercanía en las dos mejillas, hay besos que curan porque son sanos y movemos más de 30 músculos, liberamos más hormonas de las que tal vez tengamos, y nuestro ritmo cardíaco aumenta.
Hay besos secos, de película, succionadores, de lado, de apretón, besos con lengua, incluso hay quien dice que tu signo del zodiaco determina tus besos. Yo soy Libra, dicen que nos ocupamos del detalle de lo que ocurre pero no del beso en sí, eso no es cierto.
Hay besos que no se dan porque dan miedo, comprometen y emocionan. A mí eso me da igual, porque un beso es el instante, y el resto es parte de un futuro que desconocemos. La Bergman durante tres minutos se besó “encadenada” a Cary Grant. Aquel beso, dicen que el más largo de la historia del cine, y potencialmente censurable, no lo fue porque Hitchcock, separaba los labios de los amantes cada vez que el reloj de la censura obligaba a acabar con él, haciendo que se dijeran alguna palabra, fue un truco, pero nuestra Ingrid dijo que un beso es un truco excitante de la naturaleza para interrumpir la conversación, cuando las palabras son superfluas.
Así que como sugerencia psicótica ¡callaos un poco, y mataos a besos!
4 comentarios:
besar, con todas sus variantes que tu muy bien has dicho, es la manera mas natural y simple de comunicar......y un beso, a contrario de las palabra, no puede dejar dudas!
besos!
el feo
Pues otro pa' tí!
Te recomiendo la canción de Pasión Vega "besos" y como dice Víctor Manuel "a dónde van los besos que no damos..."
Pues digo yo que los besos que no damos irán al limbo de los besos...o a acrecentar la mala baba mundial!
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