viernes, 29 de mayo de 2009

Carta al Director

Querido Dios,

Me he despertado sobresaltada pensando que estaba en la cárcel, y me daba cabezazos contra las paredes por salir, eso debe ser el efecto de la L-Carnitina y el gimnasio, así que he saltado de la cama para empezar, por fin en viernes, todos mis ritos mañaneros… café, cigarros y prensa. Todo iba bien hasta que he llegado al capítulo prensa, y he leído sobre lo que hacen tus “ministros”.

A mí, en este mi espacio virtual, me gusta más frivolizar que hablar de lo que sucede por el mundo, pero es que cuando he leído la noticia del Cardenal en cuestión, avalada por un redactor jefe al que no pienso ni nombrar de una revista que edita un Arzobispado, me ha entrado una mala leche que no he podido menos que manifestarme, y escribirte una carta como si se tratarar de una Carta al Director.

Resulta que estos individuos insinuan, o mejor manifiestan explícitamente, que no es comparable el aborto con la violación y los abusos sexuales, y es que en palabras textuales del citado redactor: "Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de los españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastilla que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute"…… Casi nada.....

Ya sé que probablemente estarás sin palabras después de leer esto, pero algo hay que decir leche, que ya está bien de que tanto indocumentado ocupe espacios de la vida y la opinión pública, y no te justifiques como hacen todos los “estadistas”, a ver si haces ya una reestructuración de tu gabinete que además de arruinarte el negocio haciendo que los feligreses nos vayamos a la congregación de testigos de Jehová más cercana, o incluso a un monasterio budista, éstos están acabando con la escasa buena reputación que te queda, así que envía una plaga que arrase a los cardenales, o te garantizo que presentarás "suspensión de pagos" bien pronto.

A mí lo único que se me ocurre añadir, y ni se te ocurra tildarme de ácida y decirme que he pecado, es que esta vez os habéis pasado, y que “ay pena, penita, pena” de que cuando sus madres se quedaron “preñadas” no existiera la famosa píldora del día después, que buen uso le habrían dado librando al mundo de estos “talentos”.

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