Mayo es el mes de las flores, de la operación bikini y de apuntarse al gimnasio. De paso es el mes para dejar de fumar, y apuntarse a una vida nueva, ¿por qué no? Si toca renovar vestuario con la llegada del verano, por qué no renovar los hábitos, la vida, las ilusiones y afrontarlas con el mismo ánimo que el período estival, y eso es lo que he hecho hoy, eso y pensar que las cosas que suceden, como dicen las viejas, convienen, convienen porque alguna razón habrá para que ocurran, y uno que no es más que una minúscula motita del universo no es quien para discutirlas, y menos para querer comprender algo que ni el maestro Yoda entendería.
Hay cosas que suceden y hacer sufrir, pero el sufrimiento no es signo de debilidad, tan sólo es una emoción humana como la risa o la alegría, que desaparecerá mágicamente de la noche a la mañana, y que te hace crecer, (aysss que empeño siempre en estar creciendo) y sobre todo aprender a resistir la frustación.
En fin, que tengo un mes y medio escaso para meterme de nuevo en las 36, que me han invitado a una boda de postín en la capital a la que quiero ir hecha una princesa, que además en ese mes tengo que estudiar lo que no estudiado últimamente, y resistir a la tentación y al sufrimiento de no fumar, pero como dice el chico ese del otro lado del océano. “yes, we can”.
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