3.11 de la madrugada. Mi hora maldita.
Me despierto, leo la prensa en
Internet.
Veo una foto, escucho algo de música, ordeno, algo de beber, cigarro,
cigarro, me doy los buenos días y las buenas noches, me los vuelvo a dar, miro
la habitación, planifico el día y la vida, te dedico un pensamiento, leo el correo, me da pereza y estiro las piernas
entre las sábanas, bostezo, decido qué ponerme para vivir, mi próxima transgresión, hago una
lista de cosas pendientes, reflexiono, y vuelvo a escuchar la misma canción.
Deseo
que llegue un día que no sé cuál es, me levanto, vuelvo a la cama, me vuelvo a
estirar.
Desecho
un pensamiento y silbo para ahuyentarlo. Pienso en cuánta gente andará despierta y
cuánta dormida, miro el reloj, cinco minutos más en la cama sin hacer nada, en
silencio, dónde andará alguien.
Reflexiono sobre esta “vida
virtual”, no se me ocurre nada ingenioso que escribir. Ya llegarán las musas
seguro que duermen, ¡estas no son horas para musas cuerdas!
El
amor no existe, es un invento de noches de borrachera, por eso si se ama, se
hace con el hígado que el corazón no tiene nada que ver con esto.
¿Qué
será lo que no me deja dormir….las noches de borrachera o mi mala conciencia?
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