sábado, 11 de julio de 2015

Amores de verano


Hace un calor impropio del buen gusto, tengo resaca y el whatsapp más silencioso que la última sesión del senado donde faltaron 212 de los 260 senadores. Por no tener no tengo ni un mensaje de mi santa madre.
Ya hace casi un mes que llegó el verano,  momento en que oficialmente las faldas se acortaron, los escotes se alargaron, las noches se convirtieron en interminables, y alguna canción tendrá que traernos algo de la alegría necesaria para hacer que “este nuestro verano sea otra vez inolvidable como siempre”.
A mí las noches de verano me suelen traer dos cosas que normalmente no vienen juntas. Una es resaca, suele presentarse con más frecuencia, y otro algún amor de verano, corto e intenso, que se irá con el calor.

Quería inspirarme hoy,  y escribir algo serio sobre lo bonitos que son los amores de verano, los mágicos recuerdos y sensaciones que nos dejan, pero navegando por mis oráculos y por culpa de la acidez física y mental que tengo y que no se me quita ni  a pesar de las bolitas chinas de ciruela que me recomendaron ayer,  he encontrado una canción mucho más apropiada y que recoge mejor que yo lo que son.

Me estuve acordando de aquel verano, disfrutar de conocernos, cerveza caipiriña, olvidarnos de todo y matarnos de la risa.  Sin compromiso, con beneficio, fuiste mi vicio,  me sacaste de quicio, y tú  bien sabes que me encanta recordarlo,  como quisiera este verano repetirlo, sol,  playa encima de la toalla, tomarnos unos tragos,  pasarnos de la raya. (Grupo paraguayo Los Verduleros).

Mientras escribo esto se me ha animado el whatsapp y la semana con un nuevo amor de verano que acabará sacándome de quicio,  y me dejará resaca, pero de la emocional, de esa que no se cura con un nuevo estímulo alcohólico… ¿o sí?

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