Hasta hoy siempre asociaba el punk a una especie
noble y brava de color negro que iba por
ahí dando patadas, vistiendo camisetas
con la A de anarquista, botas militares de cordones y pañuelo palestino,
litrona en mano, fumaban porros, okupaban casas, no trabajaban pero
cambiaban el sistema, y se apareaban entre ellos.
Muchas son las teorías que dicen el que punk ha muerto, aunque en estos tiempos que corren de nueva
revolución social el inconformismo, señal característica de este
movimiento, está más en auge que
nunca, y no sin falta de razón, pero de
esto no quiero ni hablar, que ya sabéis que soy rubia y sería incapaz de formar
una opinión sólida.
Los hay que sostienen que no ha muerto, y que es un zombie muy vivo, “ el punk es la
línea divisoria entre los que nos sentimos fracasados, rabiosos, anulados, y
los que se sienten cómodos” Dice David G. Torres comisario artístico hablando
de una exposición de modernos de esas que ponen en la capital.
Y esto se me ocurre porque hoy, así sin venir a
cuento he recibido un simpático powerpoint de esos que te congestionan el
whatsapp y acaban con tu plan de datos, que me manda un amante punky inspirado
por ese nihilismo filosófico tan propio de esta tribu, con la foto de Gustavo la rana, Kermit the
frog para los más anglosajones, tumbada
a la bartola, que reza irónicamente…….Algún día tengo que casarme, no puedo ser
feliz toda la vida…….así, sin más…..
Y es que claro, yo que andaba
muy feliz con la parte esa del apareamiento masivo sin pensar en rebeliones más
profundas, no he caído en la cuenta de que los punkis deben ser muy suyos, y aunque se apareen entre ellos lo deben hacer
sólo o dos veces que tres va a ser too
much, especialmente cuando se hace con mujeres que pasan de los 45 cuya única y
clara pretensión es sustituir el Miolastán, y
producir endorfinas, esas hormonas
de la felicidad que tanto me gustan porque generan bienestar, disminuyen el
dolor y dan tranquilidad, y eso que yo
sepa sólo se consigue haciendo deporte, “practicando” y con ciertos bailes
rituales.
Sinceramente,
no me veía corriendo la media maratón, sudar de esa manera tiene poco glamour,
ni untándome de brea con plumas y bailando alrededor de una hoguera en estado
de trance hasta perder la conciencia (aunque eso ya lo hago yo sin tanta
parafernalia)… de ahí lo del remedio a
través del apareamiento.
Pero
en fin que si aplicamos lo que dijo Greg Graffin …el punk es la lucha contra el miedo de las
repercusiones sociales……………… he llegado
a la conclusión de que el punk is not dead, circula por tu teléfono , es una
rana, es verde, va en pelotas y se descojona de la mayor forma de opresión
social de la historia, el matrimonio, aunque nadie se lo haya pedido…..
…….Este sí que tiene las tachuelas realmente
clavadas en las entrañas.

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