
Trasteando por el oráculo, y ahora que estamos cerca de estas fechas llenas de una alegría tan verdadera y sincera como las tetas de Belén Esteban, he encontrado lo que sería el regalo perfecto para muchos: un jabón de manos fabricado en La Provenza, con aceite y 100% natural., llamado Pontius Pilate
Ahora que andamos preparando los paquetes del día de Reyes, y ante la duda de comprar una corbata, una colonia o algún objeto inútil, yo recomiendo hacer consumo responsable y últil que no están los tiempos de crisis como para tirar el dinero, que seguro que cualquiera conoce a quien que cede y falta a la verdad, a la evidencia, al ser humano, la ley, la justicia o la dignidad, cuando obedece, calla o traiciona. Seguro que hay muchos que simplemente dejan pasar, dejan hacer,.... algún que otro negligente que con su no hacer corrompe.
Ahora que andamos preparando los paquetes del día de Reyes, y ante la duda de comprar una corbata, una colonia o algún objeto inútil, yo recomiendo hacer consumo responsable y últil que no están los tiempos de crisis como para tirar el dinero, que seguro que cualquiera conoce a quien que cede y falta a la verdad, a la evidencia, al ser humano, la ley, la justicia o la dignidad, cuando obedece, calla o traiciona. Seguro que hay muchos que simplemente dejan pasar, dejan hacer,.... algún que otro negligente que con su no hacer corrompe.
Dice Maurice Joly en “ El arte de medrar. Manual del trepador” que cuando se mira al fondo del corazón humano, sólo se encuentran instintos contrarios a la igualdad… orgullo, envidia, egoísmo, intolerancia, pasión por gozar y por dominar, y plantea la contradicción entre su existencia y nuestro apego a la igualdad, razonando que la misma no es mas que un medio directo de elevarnos por encima de los demás.
Utilizamos el nombre de la igualdad para hacer revoluciones y guerras que sólo responden a intereses y ambiciones más que a principios. Porque cada cual medra en su vida en nombre de sus intereses y pasiones, de su naturaleza y de su derecho indiviual, y en esa guerra los que no tienen los costados fuertes para resistir la presión de la masa o sus cabezas no se elevan lo suficiente para respirar, caen y ya no son nada, y en la confusión ya no se les oye, sólo se escucha: Triunfar, trepar….
Ya sólo me queda desearte Feliz Navidad, ¡ gilipollas!.
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