Ando un poco empanada últimamente, que es un estado que no me es ajeno. En estos momentos de aburrimiento me da por enredar mentalmente, cosa que no me trae más que problemas porque visualizo, y tengo "pulsiones".
Cuando estoy en este estado me ocurren cosas, como que haya gente que confunda mi Facebook con su Tinder, o que un destalentado desconocido te llame tarde, muy tarde, al teléfono móvil preguntándote por el anuncio de los masajes...
Pero bueno anécdotas aparte, yo que para quitarle un poco de densidad a la vida me tiño de más rubia de lo que soy, me hago la frívola, hago un chiste de casi todo, y asusto a la gente diciendo que tengo TOC, a la postre soy normal, muy normal, y me ocupo y me preocupo de lo mismo que el resto de la humanidad, las necesidades básicas, y las relaciones.
Hoy en otro arranque de sinceridad de esos que tengo últimamente os contaré, para los que no lo sepáis, que estoy divorciada. Una gran putada queridos porque es un proceso estresante, y puede ser que acabes teniendo una relación compleja con tu ex pareja, y con más frío que en Siberia.
Cuando uno se divorcia además, aún teniendo hijos, es porque simplemente llegó el final, y cuando llega el final no hay por qué seguir siendo un filete congelado en la nevera de nadie (gracias Marta por la frase).
Hay personas que creen que un día te encontraron en una bandeja de congelados del supermercado y te colocaron en el segundo cajón de su congelador, al fondo a la izquierda al lado de los cubitos, y ahí te han dejado por si acaso, por si un día hay una guerra o una catástrofe natural y tienen que comer, pero por fortuna y según la OCU un filete no dura más de doce meses en el congelador, nada dura para siempre ni congelado salvo Walt Disney.
La verdad que no nos atrevemos a gritar se convierte en la neurosis que no sabemos callar (frase de sobrecito de azucar a las que soy muy dada). No quiero ser el filete congelado. Y no hay más que añadir.
Si uno quiere llegar a la libertad, aunque no estoy del todo segura de que sea un misión posible, primero tiene que haber sufrido esclavitudes.
Para vivir de forma intensa, y no me refiero a esa afición mía de estrellarme ocasionalmente en las barras de los bares, hay que pensar primero en todo lo que te incómoda, y eso no es simplemente un acto de voluntad, es un ejercicio diario poco fácil y que requiere mucha disciplina, y eso sí que me sobra , me la enseñaron en la Obra.
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