Hoy han llevado a mi oficina, no sé con qué motivo, dos cajas llenas de porras y churros, que es algo así como muy de Madrit y muy de crisis . ¿Dónde habrán quedado los petits fours y las pastas de té , y sobre todo el buen gusto?.
En fin que la cosa no va por ahí, que yo si me tengo que comer un churro no le hago ascos (chiste fácil) . Así que estaba yo en pleno ataque de ansiedad en medio de mis macros cuando he visto las cajas, y a eso de la hora del aperitivo he ido a zamparme un churro, de lazo, y no contenta con uno, me he dado la vuelta a mitad de camino, y he cogido dos.
En estas que un compañero de la oficina, joven y fit, muy joven y muy fit, me ha mirado con mucha cara asco y reprobación cuando yo me llenaba la boca de masa y me escurría el aceitazo por la comisura de los labios . Acto seguido me ha echado una charla sobre los peligros del colesterol, y lo mucho que hay que cuidarse , y ha sacado de su cajón una caja de almendras peladas sin sal y sin tostar de color blancuzco y pinta de cera, y me ha ofrecido.
Yo que soy una tía educada, le he dado las gracias y le he dicho que era alérgica, mientras le miraba a los ojos y pensaba "si te crees que a mi edad voy a cambiar un buen churro por tus almendras vas dado Conan".
Y es que cuidarse está bien, y es sano, y puede que incluso te alargue más la jodida existencia. Pero el cuerpo es un planeta para disfrutarlo en todos los sentidos (bonita ilustración de Yeyei Gómez ).
No se puede vivir sin hacer de vez en cuando un exceso y darse una alegría que te suba los triglicéridos y libere millones de endorfinas y mucha felicidad, y sin pequeños placeres diarios , porque no hacerlo en mi poco fundamentada opinión puede que te lleve a lo de un amigo que siempre me reprocha "rubia yo tengo amigas que a tu edad les das un azote y les rebota el culo",......yo sonrío y pienso para mis entrañas ....."rebota , rebota que en tu cara explota. .. Cuando luego me llamas y me dices que ninguna de esas te entiende como yo".

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