miércoles, 26 de noviembre de 2008

Miserias y envidias

Hace frio y ando con el ánimo caído, así que me he dirigido a la nueva heladería-pastelería que han puesto en la esquina de mi casa, una tentación, y compulsivamente compro seis semifríos, tres de trufa y tres de after-eight. Llego a casa, chandal, sudadera y el oráculo, los seis semifríos en fila uno detrás de otro, y yo armada con una cuchara. El plan perfecto.
Mientras me proporciono un subidón de glucosa pienso en la naturaleza humana, que a pesar del anuncio y de su eslógan “el ser humano es extraordinario”, a mí me parece hoy de lo más mezquina y miserable (y me incluyo a veces).
Cómo somos capaces de regodearnos con la desgracia ajena (deporte nacional por otro lado), cómo nos alegramos de los fracasos del otro, y cómo somos capaces de hacer fiesta nacional si salimos vencedores, convencemos y nos amparamos en los infundados juicios de valor que hacemos del otro desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Y no es más culpable sólo el que ejecuta su miseria y su mezquindad contra otros, sino aquél que sabiéndolo consiente.
Si a esto además le sumamos la envidia, tenemos la receta perfecta. Las muestras de envidia siempre dicen más de los sentimientos de inseguridad del envidioso que de la personalidad del envidiado, que ya lo decía el sabio D. Quijote: "Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no tal, sino disgusto, rencores y rabias”, que dicen los psicólogos que la envidia es en sí una defensa, contra la propia percepción de ser inferior.
Y todo esto se me viene a la cabeza porque aunque la vida me parezca a veces y por momentos maravillosa y excitante, también me parece a veces plagada de seres que no se merecen vivirla, y esto lo digo, y si hace falta lo escribo en la pared (como dice mi amiga) porque yo no soy cristiana, ni profeso, ni tendré sentimiento de culpa ni arrepentimiento esta noche por desearle en este momento mal a alguien. Anda y que se joda.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ánimo querida. La vida es mucho más que la parte que no te va bien. La vida hay que vivirla y merece la pena esforzarse para hacerla agradable. Principalmente hay que querer a los que te quieren y cuidar a los que te cuidan. Ese es uno de los secretos y como dices tú, a los otros que les den. ¿Merece alguno de ellos una sola lágrima de tus preciosos ojos miopes?. La respuesta la tienes tú...

Unknown dijo...

Lo que no va bien ocupa lamentablemente demasiado espacio en la vida

Anónimo dijo...

¡Brillante!