Hoy hablaba por teléfono con una amiga, y al mismo tiempo repasaba el estado de mi corrector de ojeras, en ese momento, el espejo se deslizó, golpeó el suelo y se rompió. Me sobresalté, ¡qué contradicción! pensé, se supone que soy una persona relativamente educada pero creo en las supersticiones, y es que el pensamiento y la actitud no es como creemos, pero ser consciente de la contradicción te lleva a pensar, sentir y percibir la realidad de otra forma, he aquí algunos ejemplos:
Estoy aquí pero me gustaría marcharme allá, cuando llegué echaré de menos esto y querré volver.
Nací sola pero paso la vida buscando compañía. Tengo compañía, a ver si quedas con tus amigos y me voy sola al cine.
Te quiero pero me gustaría que fueras de otra manera. Has cambiado y ahora ya no eres el mismo, no te quiero.
Gano más dinero pero trabajo mucho, echo de menos algo de tiempo libre. Tendré tiempo libre, dejaré el trabajo, no tendré dinero para usar en mi tiempo libre.
Después de esto no he llegado a ninguna conclusión interesante……, tal vez que vivir es una contradicción en sí misma por cuanto que desde el primer segundo de vida estamos destinados a morirnos, y más cuando se te rompe un espejo que según la craptomancia de los antiguos griegos anuncia la muerte.
Menos mal que este problema lo resolvió la Iglesia y ahora tan sólo y de momento, me tocan siete años de mala suerte… de todas formas el oráculo que siempre me salva dice que si meto los trozos del espejo en un cubo con agua durante siete días y siete noches romperé el maleficio, y puede que sólo me convierta en la reina mala de Blancanieves.
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