La primera debería ser una pregunta dicotómica, “sí” o “no” y quedarse en eso, y la otra es inevitablemente de respuesta múltiple: “emborracharme, hartarme de polvorones, soportar que en el cocktail de empresa algún babas se me acerque, gastar más de la cuenta, engordar…”, pero la dicotómica al final siempre se convierte en una pregunta abierta, de respuesta múltiple,difícil de clasificar y cuya respuesta sí o sí acaba dando lugar a confusiones: “¡ Pues claro que te quiero!, paso por alto cuando desafinas al cantar “faces look ugly when you’re alone” o cuando borracho de Southern Comfort deserarías que Janis Joplin te la chupara…”
Tal vez emulando a aquella criticable Ley de Clinton sobre la homosexualidad en el ejercito, sea mejor aplicar lo de “no preguntes, no lo cuentes”, da igual que te quiera o no, da igual lo que haga en Navidad, siempre que tú no preguntes y yo no lo cuente déjalo estar….
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