El 19 de mayo escribí mi primer post, que luego sabiamente (¿o no?), autocensuré.
Lo hice por intentar reirme de aquello que no me hacía gracia, de lo que borraba mi sonrisa. Como un ejercicio, como el mejor antídoto, que no hay nada mejor que reirse de uno mismo. ¡Qué paradoja!.
Hoy leo en un post ajeno sobre caracoles que se enroscan en su espiral, y no sé por qué no encuentro mi sentido del humor. ¿Se habrá quedado pegado a las paredes de mi casita portátil entre tanta baba?
2 comentarios:
Lamento que las babas de mis caracoles hayan ocultado tu sentido del humor.
Saludos archipielágicos.
Bueno, a veces no está de más ponerse un poco serio, la risa viene sola..
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