Ayer fui a un cocktail. Durante un rato, aburrida de las conversaciones “que no me llevan a ninguna parte”, a más de uno le dije, “perdona tengo que ir al servicio”, y finalmente acabé sentada encima de la taza del water de diseño de un moderno Auditorio hecho por un ilustre arquitecto.
No era un momento Colhogar como este http://www.youtube.com/watch?v=_MRv9RiuwEA qué bien podría haberlo sido, sino un refugio contra tanto self made man junto, y es que no hay nada peor que el complejo del nuevo Prometeo de este siglo capaz de despreciar todo aquello que no sea su larga experiencia vital fruto de su última afición, jugar al golf.
Haber trabajado desde que te salieron los dientes no te hace mejor ni peor que el que pudo ir a la Universidad, hacer un master, aprender un idioma, viajar por el mundo y leer algún que otro libro, que afortundamente reconoce que fue gracias al esfuerzo de algún self made man pretérico de su extirpe.
Hay de todo en todas partes. Estar arriba, abajo, a un lado o al otro no te sitúa en mejor ni peor posición en este “olimpo de dioses”, y a veces, el origen y la condición no se emplea como mérito, sino como excusa para justificar el resentimiento que se sufre por todo aquello que no se tuvo y es que como dijo Oscar Wilde, “un tonto nunca se repone de su éxito”.
No era un momento Colhogar como este http://www.youtube.com/watch?v=_MRv9RiuwEA qué bien podría haberlo sido, sino un refugio contra tanto self made man junto, y es que no hay nada peor que el complejo del nuevo Prometeo de este siglo capaz de despreciar todo aquello que no sea su larga experiencia vital fruto de su última afición, jugar al golf.
Haber trabajado desde que te salieron los dientes no te hace mejor ni peor que el que pudo ir a la Universidad, hacer un master, aprender un idioma, viajar por el mundo y leer algún que otro libro, que afortundamente reconoce que fue gracias al esfuerzo de algún self made man pretérico de su extirpe.
Hay de todo en todas partes. Estar arriba, abajo, a un lado o al otro no te sitúa en mejor ni peor posición en este “olimpo de dioses”, y a veces, el origen y la condición no se emplea como mérito, sino como excusa para justificar el resentimiento que se sufre por todo aquello que no se tuvo y es que como dijo Oscar Wilde, “un tonto nunca se repone de su éxito”.
3 comentarios:
Genial tu texto. Aplausos de un seguidor habitual.
Hay algo peor que un coctel navideño. Dos ó más.
Saludos
Totalmente. La verdad necesitaba leer eso!!
un abrazo enorme compañera de viaje
Gracias "queridos", yo también os sigo. Felices "cocktails".
Publicar un comentario